
La dualidad del delito como manifestación de la tendencia del individuo de romper el equilibrio social y la aplicación de la Ley como herramienta creada por el mismo hombre para restaurarlo, ha sido la lucha eterna que libra la humanidad y la sociedad frente a la dificultad de mantener concordancia y armonizar su relación con otros similares y el entorno que lo rodea".A finales del siglo XX puede hacer una idea extravagante pensar en el drama que representa el reto de experiencia e ingenio del investigador (Fiscal) y del delincuente (estafador, violador, homicida, etc.), frente al hecho de la configuración de un delito y la víctima del mismo.
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